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LA CONSTITUYENTE PRESIDENCIAL DE DOBLE PROPÓSITO, A LA LUZ DE LAS IDEAS DE LASSALLE

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Cuando ustedes, señores, donde y cuando quiera que ello sea, ven que se alza un partido que tiene por grito de guerra ese grito angustioso de “¡agruparse en torno de la Constitución!” ¿Qué piensan, qué debemos todos pensar? Al hacer a ustedes esta pregunta, señores, no apelo a sus deseos, no me dirijo a ustedes llamando a su voluntad. Les pregunto, pura y simplemente, como a hombres conscientes: ¿Qué inferirán ustedes, qué deberá necesariamente inferirse, de espectáculo semejante?
Estoy seguro, señores, de que, sin necesidad de ser profetas, dirán, cuando tal observen: esa Constitución está dando las boqueadas; ya podemos darla por muerta, unos cuantos años más y habrá dejado de existir.
Ferdinand Lassalle

¿Qué es una Constitución?

 

  1. La Constituyente Presidencial fue, por una parte, un artificio del gobierno “bolivariano” para poner fin a la revuelta del asfalto, donde participó fundamentalmente un sector de la ex clase media arruinada, azuzado por la Mesa de la Unidad Democrática. Aunque el gobierno siempre supo que este sector no lo podía derrocar, también es cierto que lo colocó en una situación deplorable a lo interno y sobre todo ante la comunidad internacional. Después de un mes de iniciado el movimiento, el 1º de mayo de 2017 Nicolás Maduro en cadena nacional hace la convocatoria a una Asamblea Nacional Constituyente, cuyo primer objetivo era acabar con el movimiento insurgente a quien desde sus inicios el gobierno trató de descalificarlo tildándolo de “terrorista” ante el mundo, para contrarrestar la contundencia de su poder de denuncia de la crisis generalizada que vive la población venezolana. Pero una realidad tan aguda y terminal no pudo ser ocultada ni siquiera por el aparato propagandístico oficial, la censura y autocensura. Sólo sus dos “socios-aliados”-acreedores, China y Rusia, en comparsa con los agradecidos Cuba, Ecuador, Bolivia, Nicaragua y algunos beneficiarios de Petrocaribe, se atreven todavía a reconocer la legitimidad de un régimen autoritario y represor que encierra ilegalmente (como escarmiento) a 27 estudiantes de la UPEL en la tristemente célebre cárcel del Dorado; manchadas sus manos con la sangre de 130 muertos y miles de heridos en las protestas e incapaz de ocultar la corrupción y sus nexos con el narcotráfico internacional. El resto de los países del continente, incluyendo a los integrantes de Mercosur, rechazan el desmantelamiento de la democracia y la usurpación de todos los poderes en Venezuela por una Constituyente Presidencial fraudulenta.

  2. En la Constitución de 1999 además de sintonizarse a la República con la globalización neoliberal cuando en su artículo 299 coloca a la iniciativa privada a la par del estado venezolano e incluir la libre competencia como principio del sistema socio económico. La ejecutoria corrupta, derrochadora y entreguista del gobierno en estos 18 años, siguiendo la creencia de Chávez que el precio del barril de petróleo iba rumbo a los 200 dólares, llevó al país a la ruina económica y tiene la certeza que no se puede regresar al anterior modelo de bienestar porque chocaría con la lógica del capital internacional que demanda el pago puntual de la deuda inducida e impagable. También sabe que tiene que cambiar el modelo político de democracia participativa y protagónica por otro, restrictivo de las libertades, que han llamado Estado Comunal, con elecciones de segundo grado al estilo cubano. Éste ha sido el otro propósito de la Constituyente Presidencial.

  3. La Constitución moribunda del 99 es insostenible para este nuevo modelo: Se constituyó a Venezuela en un Estado Democrático y Social de Derecho y de Justicia; Democracia Participativa, Derechos Humanos, libertades personales, garantías, referendo, Derechos Indígenas. Pero la mayoría de sus postulados han sido sistemáticamente violados en 18 años de un socialismo del siglo XXI que no aparece en esa Constitución. La Constituyente Presidencial -el oficialismo la ha llamado el diálogo a su más alto nivel- está creando un marco jurídico que permita reprimir cualquier protesta de ahora en adelante. Se juega con términos como terrorismo, guarimba, violencia, incitación al odio, para construir un discurso que deslegitime el derecho a la protesta.      

  4. Es pertinente traer a la luz algunas ideas del constitucionalista Ferdinand Lassalle para iluminar la reflexión de la realidad venezolana en estos nuevos tiempos constituyentes:

    1.  “Los problemas constitucionales no son, primariamente, problemas de derecho, sino de poder, la verdadera Constitución de un país sólo reside en los factores reales y efectivos de poder que en ese país rigen. Y las Constituciones escritas no tienen valor ni son duraderas más que cuando dan expresión fiel a los factores de poder imperantes en la realidad social…”

    2. “…las Constituciones escritas, cuando no se corresponden con los factores reales de poder de la sociedad organizada, cuando no son más que lo que yo llamaba una “hoja de papel”, se hallan y tienen necesariamente que hallarse irremisiblemente a merced de la supremacía de esos factores de poder organizado, condenadas sin remedio a ser arrolladas por ellos. En esas condiciones, decía yo, no hay más que una alternativa: o el Gobierno acomete la reforma de la Constitución para poner la Constitución escrita a tono con los factores materiales de poder de la sociedad organizada o ésta, con su poder inorgánico, se alza para demostrar, una vez más, que es más fuerte y más pujante que el poder organizado, desplazando fatalmente los resortes organizados de poder en esa sociedad, es decir, los pilares sobre los cuales la Constitución descansa…”.

    3. “ ´Teniendo las bayonetas, puede hacerse todo, menos sentarse en ellas.´  Talleyrand quería dar a entender, en esta forma epigramática, que disponiendo de las bayonetas, el gobernante podía momentáneamente hacer todo cuanto se le antojase: todo menos convertirlas en un fundamento sólido y permanente de poder… Al absolutismo, por mucho que abuse de su poder, no le agrada nada esa existencia precaria de un régimen que vive en divorcio manifiesto y explícito con los poderes sociales del país, expuesto a cada momento a que estos poderes se le caigan encima como una avalancha, y lo aplasten. Por eso, llevado de su instinto de conservación adiestrado por la experiencia, echa mano de un recurso, el único de que dispone para permanecer en el Poder el mayor tiempo posible: este recurso es el seudoconstitucionalismo.”

    4. “En qué consiste el seudoconstitucionalismo… El absolutismo otorga una Constitución en que los derechos del pueblo y de sus representantes quedan reducidos a una porción mínima, privada además de toda garantía real… En cuanto un diputado intenta hacer que prevalezca la voluntad del pueblo contra la del Gobierno, éste procura desprestigiar la tentativa aplicándole el mote de ´parlamentarismo´, como si la esencia de un Gobierno verdaderamente constitucional no residiese pura y exclusivamente en el sistema parlamentario. Finalmente, el régimen abriga siempre la reserva mental de que, si a pesar de todas estas cautelas, llega un momento en que la representación popular se decide a votar por su cuenta, sin respetar la voluntad del Gobierno, este voto será considerado nulo, aunque guardando siempre, claro está, la apariencia externa y decorativa de las formas constitucionales. El absolutismo, al dar este paso, disfrazándose de régimen constitucional, avanza un gran trecho en la defensa de sus intereses y consolida su existencia por tiempo indefinido…”

Es de interés concluir esta reflexión con la clasificación que hace Lassalle de los poderes. Habla del poder organizado y del poder inorgánico. El poder organizado es el ejército (que responde sólo a las directrices del gobierno) que puede reunirse a cualquier hora del día o de la noche, funciona con una magnífica disciplina y se puede utilizar en el momento en que se desee. En cambio el poder que descansa en la nación, aunque es infinitamente mayor, no está organizado y en una confrontación es imprevisible su capacidad de combate, además de estar desprovista de unos instrumentos que si tiene el poder organizado: los cañones. Pero estos cañones se compran con los dineros del pueblo y su desarrollo fue posible gracias a las ciencias y las técnicas de la sociedad civil. Bien lo dijo Virgilio: ¡Tú, pueblo, los haces y los pagas, pero no para ti!

 “Como los cañones se fabrican siempre para el poder organizado y sólo para él, la nación sabe que esos artefactos, vivos testigos de todo lo que ella puede, se enfilarán sobre ella, indefectiblemente en cuanto se quiera rebelar. Estas razones son las que explican que un poder mucho menos fuerte, pero organizado, se sostenga a veces, muchas veces, años y años, sofocando el poder, mucho más fuerte, pero desorganizado, de la nación; hasta que ésta un día, a fuerza de ver cómo los asuntos nacionales se rigen y administran tercamente contra la voluntad y los intereses del país, se decide a alzar frente  al poder organizado su supremacía desorganizada.”[1]

 

Tercer Camino-Aragua

 

[1] Lassalle, Ferdinand. ¿Qué es una Constitución?

 

 

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