Entrevista

ANABELLA ABADI: “LA IMPORTACIÓN DE COMIDA PARA LOS CLAP NO ES SOSTENIBLE”/ Mónica Duarte

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Foto JALH/ LA RAZÓN

En 2017 se van a perder puestos de trabajo, las empresas no van a poder seguir contratando gente y los aumentos de sueldo alimentarán la inflación, indica la economista y profesora universitaria

Las cuentas de Venezuela siguen estando en números rojos y la economía se mantendrá como la principal preocupación de los venezolanos. En 2017, el panorama de recesión, inflación y escasez parece agravarse ante la creciente dependencia del país a las importaciones y la incertidumbre que rige en el mercado petrolero.

Para Anabella Abadi, economista, profesora en la Universidad Católica Andrés Bello y analista de la Unidad de Investigación y Análisis de ODH Grupo Consultor estos son los problemas más importantes en la economía nacional.

“Si en 2017 la economía sigue cayendo, la situación va a ser peor, porque hemos acumulado tres años de caídas fuertes en el Producto Interno Bruto”, sostiene.

Pero para los venezolanos la situación no es mejor que para el Gobierno nacional, a su juicio, los constantes aumentos de sueldo sumados a una producción paralizada van a seguir consumiendo la capacidad adquisitiva y agravaran la escasez, mientras un sector productivo importa alimentos con facilidad exclusiva y la vende a precios internacionales a los que “la mayoría no tiene acceso”. “El Gobierno está tratando de generar la expectativa de que esto va a mejorar pero lo que parece indicar el contexto nacional es que no”, apunta la economista.

“LA INFLACIÓN QUE VIENE ES MÁS ALTA DE LO QUE EL GOBIERNO QUIERE ADMITIR”

Se estima que en 2017 la caída de la producción no será tan fuerte y que los precios del petróleo subirán ¿económicamente este año será menos duro de lo que fue el año 2016?

El hecho de que la economía caiga en 2017, aunque sea a una tasa menor, quiere decir que vamos a estar peor que en el 2016. Porque la economía viene cayendo desde 2014 y estamos acumulando esas caídas. En 2014 la economía cayó 3,9%, luego cayó 5,7% en 2015, según el Fondo Monetario Internacional (FMI) la contracción de 2016 fue de 12 %, aquí en ODH estimamos un promedio de 10 %, entre 8 % y 12 %. Esto quiere decir que ya acumulamos 18 puntos en recesión en tres años. Cuando se ven las estadísticas que dicen que 2017 tal vez cae menos que 2016, significa que está desacelerando la caída pero estamos acumulando mayor recesión.

En cuanto al crudo, algunas agencias internacionales ubican el precio para 2017 cercano a los 50 dólares, pero Venezuela necesita un precio de 100 dólares por barril para cubrir nuestras deudas. Necesitamos el doble de lo que en realidad vamos a recibir y las finanzas de Pdvsa siguen muy comprometidas, porque no todo lo que se produce se factura, y cuando uno saca la cuenta prácticamente estamos cobrando por menos de un millón de barriles, y eso no alcanza para lo que el gobierno se acostumbró a gastar.

Si eso no alcanza para los gastos acostumbrados ¿Se puede esperar mayor recorte en las importaciones?

Sin duda. Ya el año pasado cifras del presidente Maduro dicen que el sector privado aportó unos 11.000 millones de dólares para la importación de bienes básicos e insumos y que el gobierno central puso 6.800 millones para importaciones no petroleras, si incluimos las transacciones petroleras la cuenta total llega a 22 millones, lo que es bastante por debajo de lo que estamos acostumbrados. Nosotros hasta 2014, importábamos 117 millones de dólares por día, unos 42.000 millones al año.

¿Cómo ataca el sector privado este cierre a las materia primas?

“EL SECTOR PRIVADO APORTÓ MÁS DÓLARES PARA IMPORTACIÓN QUE EL GOBIERNO”

Por primera vez, el sector privado aportó más que el Gobierno. En un régimen cambiario lo lógico es que todas las divisas vengan del Gobierno central, así que con esta cifra del presidente Maduro lo que se está diciendo es que hay unas divisas que no estaban en manos del Gobierno, a pesar del control cambiario, y que fueron aportadas. Se supone que las empresas deben tener acceso a cierto porcentaje de las divisas que generan por exportación para mantenerse, hoy los convenio dice que se debe dar 20 % al BCV (Banco Central de Venezuela) pero ya la semana pasada la Asociación Venezolana de Exportadores dijo que las exportaciones se redujeron en 22 % en 2016. Si se supone que vamos a sacar divisas de este mecanismo alternativo y está cayendo, es mentira que se va a poder subsanar el déficit.

Además, en las encuestas industriales sale la falta de divisas figura como una de las principales trabas para hacer negocios. Entonces, tenemos un sector que puede ser que tenga divisas disponibles y las esté aportando, que son estas que alega Maduro, pero también tenemos otras empresas de insumos básicos que no tienen y siguen dependiendo de lo que les da el Gobierno central. Así que, si una importadora o algunas empresas siguen funcionando nos lleva a pensar que hay unas vías alternativas para conseguir divisas que no son las oficiales.

¿Por qué no funcionaron los 15 motores productivos que se instalaron en forma de mesas de trabajo en 2016?

En las reuniones de cada uno de los motores se hicieron propuestas que tendían desde la unificación cambiaria, la liberación y tipos de cambio más altos. Sin embargo, cuando se hacían los anuncios efectivos no era lo que se había acordado dentro de los motores. Así que el problema no es solamente lo que se discuta sino si eso se va a convertir en una decisión que tome el gobierno. Habría que ver en detalle qué sucedió en cada motor, pero tal vez el que los venezolanos sienten más, porque le pega en el día a día, es el tema de esos ajustes necesarios en los precios regulados para que las empresas recuperaran más capital. Incluso algunos se dieron bajo cuerda, porque la gente se enteraba cuando lo veía en el anaquel sin un anuncio oficial. También, se supone que de los motores salió el apoyo al aumento del precio de la gasolina, tal vez la medida no se propuso ahí porque era algo que se venía discutiendo hace muchos años, pero no hubo rechazo.

¿Pero es posible elevar la producción nacional?

Me atrevo a decir que el problema no es el mecanismo, si son 15 u 80 motores. La cuestión es que los acuerdos que se lleguen entre el sector público y el sector privado se cumplan. El sector privado ha presentado de múltiples maneras las medidas que se tienen que tomar para reactivar la producción pero eso choca con el modelo que adelanta el Gobierno. Eliminar el control de precio o de cambio atenta contra la medida de planificación central, por ejemplo, lo que tiene que ver con la poca flexibilidad del mercado laboral, atenta contra la Ley del trabajo que fue una propuesta muy defendida y promovida, y así cada medida atenta contra el modelo del socialismo del Siglo XXI.

“ESTAMOS COBRANDO POR MENOS DE UN MILLÓN DE BARRILES Y ESO NO ALCANZA PARA LO QUE EL GOBIERNO SE ACOSTUMBRÓ A GASTAR”

 La mitad de la población no va a tener acceso a bienes

Usted ha dicho que no es una solución la venta a precios internacionales de mercancía que entra por la frontera ¿Por qué? ¿Hay otra alternativa para paliar la escasez y el desabastecimiento?

Estas son medidas que se pudieran interpretar como urgentes y de corto plazo pero la pregunta que nos tenemos que hacer es cuál es el alcance de estos productos que están entrando y quiénes tienen acceso. Según la última encuesta de condiciones de vida 2015 se demuestra que más o menos el 73% de los venezolanos sufre pobreza por nivel de ingreso, lo que quiere decir que no logra cubrir los costos de la canasta básica, y tenemos un 49,9% que está en pobreza extrema, quienes no pueden cubrir ni el costo de la canasta alimentaria. Entonces, se intenta de manera cosmética llenar los anaqueles para afectar la percepción de que hay abastecimiento, pero esto no quiere decir que las personas van a tener acceso a esos bienes.

Por eso, lo otro que está tratando de hacer el Gobierno es organizar los CLAP y a través de este mecanismo hacer que los productos lleguen a las familias mucho más baratos. Pero se dice que las cajas o bolsas de estos CLAP tienen muchos productos importados, y si bien el Gobierno central tiene todos los bolívares que quisiera para gastar, porque imprime dinero inorgánico de manera regular, si estamos llenando las bolsas de productos importados que se tienen que pagar en divisas, esto no es sostenible, sobre todo en un mercado que no está produciendo divisas en sectores alternativos y no se ha terminado de recuperar el barril petrolero.

Dentro de esas medidas que ha anunciado el vicepresidente del área económica, Ramón Lobo, de un nuevo control para los precios y la inflación ¿Qué se puede esperar? ¿Los CLAP tendrán más poder en la regulación de este nuevo sistema?

Ramón Lobo dijo que este nuevo mecanismo, que no se tiene claro qué es, iba a permitir optimizar la vigilancia, el control y la supervisión, es decir que las fiscalizaciones van a continuar y para poderlas optimizar eso se necesitan más fiscalizadores. Los Clap serían un mecanismo de que eso se cumpla, pero eso tiene sus problemas. Hace dos semanas Freddy Bernal habló de que los Clap, como ente, iban a ser revisados, lo quiere decir que se está viendo algún tipo de fallas, probablemente hay problemas de corrupción, entonces eso genera bastante desconfianza.

“Si estamos llenando las bolsas de productos importados que se tienen que pagar en divisas, esto no es sostenible”

De todas formas, este mecanismo no parece ir hacia una liberación o un ajuste realista de precios, sino que va a atacar lo que el gobierno llama la inflación inducida. Es decir, que los precios los va a mantener fijos o, por lo menos, lo que es producción venezolana va a seguir con una regulación muy estricta versus esos productos importados que se están trayendo y que van a ser vendidos al precio que tengan que ser vendidos.

¿La población se ha acostumbrado a la regulación en los precios de venta y a las restricciones de compra? ¿Es posible desmontar esos sistemas sin afectar a los más vulnerables?

El tema de los controles de precio va incluso mucho más atrás del siglo XXI. Este Gobierno y todos los previos, desde Eleazar López Contreras, han vendido los controles de precio como la manera de proteger el salario, de que así tú vas a poder comprar todo lo que quieras con lo que tú ganas, y es una medida tan popular que la han mantenido prácticamente todas las administraciones, aunque el socialismo del siglo XXI la amplió más que ninguna otra. Por eso, al plantear la liberación de precios el venezolano no equipara que liberar los controles implica que la empresa va a producir más, sino que piensa que va a comprar menos. Es un problema con el discurso y la asociación de ideas, al día de hoy, con todos los problemas que genera, la población sigue queriendo comprar cosas baratas. El sector productivo privado sabe que los controles de precio son malos, pero la población no lo tiene tan claro.

“Los trabajadores están preocupados con los aumentos que vienen”

“Hay un intento de llenar los anaqueles de forma cosmética”, asegura la economista y profesora universitaria Anabella Abadi. Foto JALH

Este año se proyecta una inflación de cuatro dígitos ¿la economía nacional resistirá ese ritmo de aumento?

No sabemos de cuanto será pero todo el mundo parece estar de acuerdo con que son cuatro dígitos. El FMI lo lleva hasta 2.200% al cierre de año, en ODH estimamos 1.000 % a 1.200 % y somos conservadores. Esto va a implicar que tengamos una inflación intermensual entre 21 % y 23 % que es increíblemente alta. Sería la primera vez que Venezuela tiene una inflación de cuatro dígitos pero con esos números no hemos entrado en hiperinflación, porque, siendo puristas, hablar de hiperinflación requiere tener una inflación mensual de 50 %.

Pero una inflación así va a afectar a todo el mundo y los más vulnerables van a ser los más pobre, sobre todo los que están en pobreza extrema que no alcanzan a cubrir el costo de los alimentos. Porque los productos más básicos de toda familia son la comida, y los precios de la comida suelen subir más que la inflación general. Un indicador de pobreza es qué porcentaje del sueldo dirige una familia a comprar comida, mientras más pobre, mayor porcentaje del sueldo gasta en alimentos y más les afecta la inflación.

“LOS MÁS VULNERABLES VAN A SER LOS VENEZOLANOS QUE ESTÁN EN POBREZA EXTREMA”

Pero la estructura del sueldo mínimo en este momento apunta a eso, lo que se percibe en bono de alimentación es más que el salario…

Sin duda, sobre todo porque se desvirtuó lo que es el bono de alimentación. Se supone que con lo que se gana de salario mínimo debería alcanzar para cubrir las necesidades del hogar, eso incluye alimentos y cualquier otro producto. El Gobierno central incluso alega que una familia no gana salario mínimo, sino que el venezolano promedio gana por lo menos dos salarios mínimos y que en una casa trabajan dos personas, pero aun así no alcanza con cuatro salarios mínimos. Además, se supone que el cestaticket es para cubrir una comida balanceada en la jornada de trabajo, para que puedas comer bien los 20 días que laboras al mes. Ahí es eso donde entra otra vez el Gobierno a aumentar el cestaticket alegando que eso es capacidad de compra, cuando no es verdad, se supone que ese bono yo me lo gasté trabajando y que no tendría que utilizarlo para comprar cosas para mi casa. Lo que se está diciendo en ese caso es que yo gasto más en mi comida para el trabajo que todo el dinero que yo voy a poder poner en el mes para mi casa, allí por supuesto hay una desproporción. 

¿Cómo afecta esto al trabajador?

Inestabilidad Laboral

“Los trabajadores saben que se van a perder puestos de empleo, las empresas no van a poder seguir contratando gente”

Ya las empresas están preocupadas con los aumentos que van a venir. Y me atrevo a decir que incluso los trabajadores, porque los trabajadores saben que se van a perder puestos de trabajo, las empresas no van a poder seguir contratando gente y además saben que si el gobierno va a seguir aumentando el cestaticket y el salario mínimo es porque la inflación que se viene es bastante más alta de la que el Gobierno quiere admitir. Si el año pasado el ingreso integral aumentó 540% eso es la inflación mínima que el Gobierno central está aceptando, cuando sabemos que puede ser mucho más alta.

En 2016, los precios de muchos rubros aumentaron, no así los servicios ¿aumentarán este año o se van a seguir controlando esos costos?

Los servicios básicos, como el agua y la luz, están generando pérdidas porque son muy subsidiados, se están cobrando muy por debajo de sus costos de producción, pero no se espera que esos servicios básicos sufran un ajuste sustancial. Los que no son servicios públicos como internet, televisión y celulares están a la espera que a través de Conatel se aprueben los aumentos de tarifa. Mientras esto no suceda se tendrán ciertas complicaciones que van a impactar la calidad del servicio pero también va a impactar los indicadores económicos nacionales con la contracción del sector telecomunicaciones, que se mantenía estable.

¿Cómo impactarían esos aumentos?

Venezuela es un país altamente comunicado, aquí hay más de un celular por habitante en promedio. Pero cuando entramos en crisis se van eliminando los gastos que no estén en el tope de la lista de prioridades. Por ejemplo, esparcimiento y cultura son parte de la canasta básica y eso es lo primero que se elimina. Lo siguiente, dependiendo de cada familia, puede ser el cable de televisión, que tengan que pagar menos celulares, o no usar internet, gastos que van a tener que prescindir porque el dinero no va a alcanzar. También hay muchas familias que se están endeudando con tarjetas de créditos pero va a llegar un punto en que eso no va a ser suficiente para cubrir todo lo que necesitan. Si además del sueldo necesita la tarjeta de crédito todos los meses, eso va a durar muy poco porque no va a poder pagarla.

“NO VA A SER SUFICIENTE ENDEUDARSE CON TARJETAS DE CRÉDITO”

¿Cómo será el panorama del valor adquisitivo para el salario de los trabajadores en 2017?

Probablemente van a venir varios aumentos, lo que no se tiene claro es si va a aumentar la capacidad de compra y probablemente la respuesta sea negativa, si la inflación llega a los niveles que se está estimando, como 1.000% lo mínimo que tendría que aumentar el salario es 1.000%. Entonces, en una situación de escasez en la que los precios van seguir subiendo y los productos regulados no se van a mantener o no se van a conseguir a precios controlados, pues ese salario, aunque lo aumenten cuatro o cinco veces, no va a permitir comprar tanto como se compraba en años previos.


“El problema son los dólares”

En 2016 los decretos de emergencia económica permitieron el uso discrecional de recursos, este año el presupuesto tampoco pasó por el control parlamentario ¿El Gobierno efectivamente podrá aprobar gastos sin control? ¿A dónde van estos recursos?

En el 2016 esos créditos adicionales no iban dirigidos a inversión, una proporción cerca del 90% fueron para el pago de nóminas, de pensionados y gasto corriente, que es algo que ya debería estar planificado. El Gobierno va a poder cubrir el presupuesto nacional si lo vemos en término de bolívares, todo lo que esté presupuestado en bolívares se puede cubrir, la dificultad viene con los gastos en dólares y esa discusión está abierta. Se dice que algunos potenciales inversionistas extranjeros están exigiendo la aprobación de la Asamblea Nacional para permitir que Venezuela se endeude con ellos. Legalmente los endeudamientos deben ser aprobados por la AN, pero a través de los decretos de emergencia económica intentan pasar sobre este mecanismo. Incluso algunos analistas comentan que regularizar la situación con la AN es un intento del gobierno para que exista la posibilidad de que se dé el famoso permiso para endeudamiento.

Si se regulariza la situación ¿la Asamblea no aprobaría esos créditos para el pago de salarios?

Esa es una discusión más política. Porque si bien la AN quiere implementar un control férreo sobre el presupuesto, que no ha podido hacerlo hasta ahora, hay ciertos créditos adicionales que pudiesen bloquear pero los créditos para salarios tendrían un costo político muy grande. Hay un problema de fondo, que si bien sabemos que es una irregularidad y que no deberían aprobarse créditos para gastos corrientes, eso se ha mantenido como una constante. Ante una inflación que crece tanto y un presupuesto nacional tan mal planificado, no aprobar esos salarios implicaría tener una administración pública parada porque no tendría como pagársele.


Mónica Duarte
monicaduarte@larazon.net 

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